Tendencias de la industria musical

Tendencias del streaming musical: hacia dónde va la industria en 2026
Nuestras predicciones anteriores, a examen en 2026
De las 13 tendencias que anticipamos en enero de 2024, la mayoría ya se han materializado. La expansión de las listas de reproducción con IA, el liderazgo sostenido de Spotify, el auge de los videopódcasts, la venta de merchandising directamente a los fans y los nuevos modelos de regalías «centrados en el artista» se hicieron realidad. Spotify lanzó sus vídeos breves Clips, y la música generada por IA pasó de ser una novedad a convertirse en un verdadero problema para la industria. La lista de desaciertos es corta: TikTok Music nunca se expandió a Estados Unidos y cerró en todo el mundo a finales de 2024, mientras que la estandarización de metadatos con DDEX sigue avanzando lentamente entre bastidores, lejos de estar resuelta.
Lo que más ha cambiado desde entonces es la escala. 2025 fue el mayor año de la historia del streaming musical, y la pregunta interesante ya no es «¿está creciendo el streaming?», sino «¿cómo se detecta lo relevante entre tanto contenido?». Esa idea recorre todo lo que viene a continuación.
Estadísticas del streaming musical
Aproximadamente 4 de cada 5 personas que escuchan música por internet ya utilizan un servicio de streaming musical. El número de suscriptores de pago casi se ha duplicado en cinco años. Según MIDiA Research, a finales de 2025 había 921,6 millones de suscriptores de música de pago en todo el mundo, un 10,1 % más que el año anterior, frente a los 472 millones de 2020. Llegar a los mil millones de suscriptores ya es cuestión de cuándo, no de si ocurrirá.
Los ingresos siguieron la misma trayectoria. El Global Music Report 2026 de IFPI situó los ingresos mundiales de la música grabada en 31.700 millones de dólares en 2025, un 6,4 % más y el undécimo año consecutivo de crecimiento, superando por primera vez los 30.000 millones. El streaming impulsó casi todo ese avance: representó el 69,6 % de los ingresos totales y generó por sí solo más de 22.000 millones de dólares.
En volumen de escucha, Luminate contabilizó 5,1 billones de reproducciones de audio bajo demanda en todo el mundo en 2025, un 9,6 % más. Solo en Estados Unidos, la cifra fue de 1,4 billones de reproducciones.
Entre los líderes del mercado están Spotify, Apple Music, Amazon Music, YouTube Music, Tencent Music, TIDAL, Deezer, NetEase, SoundCloud y Qobuz. Según MIDiA, Spotify concentra aproximadamente el 31,4 % de los suscriptores mundiales, un liderazgo que mantiene desde hace casi una década, con unos 290 millones de suscriptores prémium y 751 millones de usuarios activos mensuales. Quien más destaca por su avance es YouTube Music, la gran plataforma de streaming que más crece y que va camino de superar tanto a Apple como a Tencent en 2026.
Si quieres seguir estas tendencias semana a semana sin esperar a un informe anual, SongsBrew muestra qué está cambiando realmente, tanto a escala mundial como en cada plataforma.

TikTok, los vídeos breves y el descubrimiento fuera de las plataformas de streaming
Uno de los grandes cambios de los últimos años ha sido el poder de los vídeos breves. TikTok perfeccionó la forma de presentar música en fragmentos mínimos, y los artistas han obtenido enormes beneficios. Diez segundos bastan para que un estribillo se te quede en la cabeza y acabes buscando la canción completa.
Ese mismo fenómeno trajo un problema: cada vez cuesta más mantener la atención. Spotify quiso aprovecharlo y lanzó funciones que extraen fragmentos de canciones, pódcasts y álbumes para agilizar la exploración. No convencieron a todo el mundo, pero la lógica es clara, especialmente tras el cierre de TikTok Music y con el futuro de la propia TikTok aún incierto en Estados Unidos. Ocupar ese espacio de contenidos breves es una apuesta estratégica acertada.
La muerte del álbum y el nacimiento de las listas con IA
En formato físico, el álbum vive un gran momento. Las ventas de vinilos crecieron por decimonoveno año consecutivo en Estados Unidos en 2025, un 8,6 %, hasta los 47,9 millones de unidades, y los formatos físicos volvieron a crecer en todo el mundo. Entre quienes escuchan discos completos, esa tendencia no hace más que afianzarse.
En el entorno digital, la historia es distinta. Las plataformas de streaming han apostado con fuerza por las listas personalizadas que seleccionan los algoritmos, a veces en su propio perjuicio, y el resultado ha sido una menor variedad en lo que la gente escucha. La mayoría de los oyentes está pasando de hábitos basados en el contenido a otros basados en el contexto: listas organizadas por estados de ánimo y actividades, en lugar de artistas o álbumes.
Las herramientas de IA de Spotify ya crean listas completas a partir de una breve indicación de texto, y no es ni mucho menos la única plataforma que lo hace. YouTube Music, Apple Music y otras ofrecen sus propias versiones. Es cierto que estas listas personalizadas a veces no aciertan del todo, pero para millones de personas las listas para concentrarse o acompañar su estado de ánimo son justo lo que buscan.
El gran premio sigue sin dueño: ser la primera plataforma capaz de crear con IA una lista que acierte de pleno con los gustos de alguien usando canciones que nunca ha escuchado. Con más de 100 millones de temas en cada gran plataforma, la oportunidad está en toda esa música que te encantaría y aún no has descubierto. Cada vez vemos a más usuarios trasladar sus bibliotecas entre plataformas solo para probar estas funciones de descubrimiento, y Free Your Music facilita precisamente ese proceso.
El ruido de fondo: 253 millones de canciones, casi todas sin oyentes
Esta cifra cambia la perspectiva de todo lo demás. Luminate registró unos 253 millones de canciones en el catálogo, y el 88 % acumuló 1.000 reproducciones o menos durante todo el año. Casi la mitad recibió diez reproducciones o menos. Solo 29 canciones superaron los mil millones. A eso se suma una media de 106.000 canciones nuevas enviadas a las plataformas cada día de 2025, un 7 % más que el año anterior, de las cuales el 96 % procedía de artistas independientes y autogestionados.
La conclusión es contundente: subir música ya no es el trabajo, sino el requisito para empezar. Conseguir que la descubran lo es todo, y el valor está ahora en detectar pronto las señales relevantes dentro de esa avalancha. Los informes retrospectivos de fin de año, por útiles que sean, miden lo que ya ha triunfado. Identificar indicios de un despegue antes de que sea visible es otra disciplina, y para eso se ha creado Music24: detecta señales del despegue de artistas a partir de datos privados de listas de reproducción, entre 6 y 12 meses antes de que aparezcan en las listas de éxitos públicas.
El crecimiento del mercado del pódcast
Casi todas las plataformas de streaming ofrecen ya pódcasts de alguna forma, aunque Apple mantiene una aplicación Podcasts independiente en vez de integrarla en Apple Music. Deloitte ha previsto que la audiencia mensual de pódcasts se acerque a los 1.700 millones de personas, por lo que las plataformas deberían seguir viendo crecer sus ingresos por este formato.
El mercado está preparado para nuevas formas de publicidad, y Spotify lleva tiempo trabajando en esa dirección. Ya analizamos sus iniciativas para ofrecer contenido publicitario de forma individualizada en el artículo sobre el modelo de negocio de Spotify. El vídeo es la otra vía clara de crecimiento: los videopódcasts ya son una parte esencial del formato, no un experimento.
Listas de reproducción seleccionadas por personas
En la dirección opuesta, la selección humana de música tiene más fuerza que nunca. Hay quienes dedican mucho tiempo a crear listas que rara vez dan prioridad a los nombres más conocidos, y su valor reside en que nacen de una verdadera pasión por la música. Con el tiempo, esta labor se ha convertido tanto en un motor de visibilidad para artistas nuevos como en una fuente de ingresos para quienes crean las listas.
Lo sepas o no, la mayoría de las listas que creas son públicas. Otras personas pueden explorar lo que escuchas, copiar tus listas y adaptarlas a sus gustos. Todo empieza con esa primera selección, que muy a menudo incluye una o dos canciones de artistas nuevos que han pagado por aparecer.
Calidad de audio: integrar o separar servicios
Spotify y Apple apuestan por modelos opuestos. Spotify integra: una sola aplicación para música, pódcasts y audiolibros. Apple separa, con aplicaciones específicas para cada formato. iHeartRadio se sitúa claramente del lado de la integración, reuniendo todo tipo de entretenimiento sonoro en un mismo lugar, y quienes prefieren tener audiolibros y pódcasts juntos se inclinan por servicios que ofrecen esa combinación.
Los audiófilos son un público más especializado y suelen elegir en función de la calidad de sonido, por lo que se decantan por TIDAL, Qobuz, Deezer o Apple Music. Quienes se incorporan más tarde al streaming eligen cada vez más su plataforma por el audio sin pérdida, Dolby Atmos, Spatial Audio y FLAC de alta resolución: buscan una experiencia de escucha que esté a la altura de la calidad analógica con la que crecieron. Hay una limitación que no ha cambiado: esa fidelidad no se conserva a través de una conexión Bluetooth estándar.
La dirección está clara. La alta resolución está dejando de ser un extra prémium para convertirse en una expectativa básica. Hoy todavía ofrece una ventaja competitiva, pero esa ventaja se reduce rápidamente a medida que más servicios incluyen audio sin pérdida en sus planes estándar.
La generación Z impulsa el crecimiento
Quienes llegan más tarde al streaming refuerzan el segmento de alta calidad, pero la generación Z es la que impulsa el crecimiento mundial. El público más joven ha crecido con el streaming, y su contacto temprano con la música a través de TikTok e Instagram, junto con el auge de la cultura de crear y compartir selecciones musicales, lo lleva hacia las listas de las plataformas. Es fácil encontrar creadores independientes centrados en la música, y esta forma parte de la vida cotidiana de la generación Z y los millennials más que en cualquier generación anterior.
No se trata solo de escuchar. Los creadores de la generación Z combinan herramientas para hacer música con conciencia política y social que conecta con el momento, y utilizan vídeos de diez segundos para acumular millones de reproducciones. Como los servicios mantienen precios de acceso asequibles, la música, los pódcasts y los audiolibros siguen bien posicionados incluso en épocas de crisis económica.
Servicios para entrar en listas y dar el salto
No es algo nuevo, pero crece deprisa. Distribuidoras como CD Baby y Ditto llevan años ayudando a los artistas a llegar a las grandes plataformas, aunque eso siempre fue solo la mitad del trabajo. Una vez publicada la música, los artistas todavía tienen que promocionarla intensamente y esperar conseguir un hueco en una lista editorial.
Una nueva categoría de servicios ha cubierto esa necesidad: empresas legítimas que presentan artistas directamente a quienes seleccionan la música de las listas. Lo interesante es a quiénes se dirigen ahora. Ya no solo a los editores de Spotify y Apple Music, sino también a quienes seleccionan música en TikTok y a los blogs musicales que marcan tendencias, porque ambos siguen teniendo poder para impulsar o frenar carreras. Mientras las listas sigan guiando el descubrimiento musical, esta parte de la industria continuará creciendo. Y los datos que la sustentan —qué canciones están ganando impulso y dónde— son precisamente el tipo de señal temprana que conviene observar.
Música en directo, videojuegos y conciertos virtuales
La música y los videojuegos siguen acercándose. Fortnite ha acogido grandes conciertos virtuales de Ariana Grande, Travis Scott, Eminem y, más recientemente, Lady Gaga, y Luminate ya considera los videojuegos un canal de marketing de peso. Cuando The Daft Punk Experience se estrenó en Fortnite, las reproducciones bajo demanda del dúo en Estados Unidos aumentaron casi un 48 % durante la primera semana.
Esta conexión siempre ha tenido sentido, y las cifras lo confirman. El célebre evento de Travis Scott en Fortnite reunió a más de 12 millones de jugadores simultáneos. A medida que la realidad virtual y la realidad aumentada se extiendan por las plataformas, veremos más actuaciones en directo y parcialmente en directo protagonizadas por grandes artistas, y los picos de popularidad entre plataformas pasarán a ser la norma de los éxitos, en vez de la excepción.
DDEX y la capa de metadatos
A medida que el contenido generado por usuarios y los metadatos detallados ganan importancia para la monetización, los estándares DDEX avanzan poco a poco. El protocolo Digital Data Exchange permite estandarizar cómo se estructuran y comparten los metadatos musicales. Las empresas que apuestan por metadatos más completos han comunicado aumentos de alrededor del 10 % en el uso de las grabaciones asociadas, y un estándar común pondría fin a la fragmentación que hoy dificulta los flujos de datos. Cabe esperar que más plataformas adopten un etiquetado estandarizado, lo que mejorará discretamente el descubrimiento musical y reducirá las desconexiones entre los datos y la reproducción.
Clips, fragmentos y vídeos cortos
Spotify y YouTube Music ya han incorporado experiencias al estilo de TikTok en sus aplicaciones, que permiten explorar música mediante vídeos verticales breves creados con sencillos editores integrados. Así mantienen el interés del público con un formato que ya conoce y el mismo gesto de deslizar el dedo, en respuesta directa a unos hábitos de atención moldeados por contenidos breves de consumo inmediato.
Música con IA
La creación musical con IA se popularizó y después pasó a producir a escala industrial. Las herramientas generativas ya crean letras, bases y voces, alimentando una oleada de obras híbridas y fuertes críticas por la pérdida de creatividad. Pero la escala es la verdadera noticia: Deezer informó de que recibía más de 60.000 canciones generadas íntegramente por IA al día a principios de 2026 y afirmó que la inmensa mayoría de las reproducciones de música generada por IA eran fraudulentas. Precisamente por eso, IFPI ha situado el fraude en el streaming entre sus principales preocupaciones.
No todo son amenazas. Los proyectos musicales nacidos de la IA empiezan a abrirse paso. Según las informaciones publicadas, uno de ellos, Xania Monet, consiguió un anticipo de varios millones de dólares y se convirtió en el primer artista generado por IA en entrar en una lista de difusión radiofónica de Billboard. También hay ideas muy interesantes, como los álbumes infinitos creados entre un artista y una IA para que la música pueda continuar indefinidamente, o los álbumes dinámicos que se adaptan a cada oyente dentro de unos parámetros definidos. La tensión entre las oportunidades y la pérdida de valor creativo marca el debate sobre la IA este año.
Mejores pagos a los artistas y más transparencia
Los artistas llevan mucho tiempo reclamando mejores pagos y más transparencia en el streaming, y entre 2023 y 2025 esa presión se tradujo en nuevas políticas. Universal Music Group tomó la iniciativa: primero retiró su catálogo de TikTok por una disputa sobre la remuneración y después firmó acuerdos de regalías «centrados en el artista» con plataformas de streaming, diseñados para premiar la escucha activa por encima de las reproducciones pasivas.
Los pilares del modelo centrado en el artista de UMG y Deezer:
- Cualquier artista con al menos 1.000 oyentes mensuales procedentes de 500 usuarios únicos recibe un aumento de regalías.
- Ese aumento vuelve a duplicarse en el caso de artistas cuyos oyentes los han buscado activamente, dando más valor al interés real que a la reproducción automática del algoritmo.
- Se depura y desmonetiza el contenido de «ruido» que no procede de artistas.
- Un límite por usuario: la aportación mensual de cada usuario al fondo de regalías cuenta como un máximo de 1.000 reproducciones, para repartirlas de forma más justa y desalentar el fraude.
Los pagos siguen variando mucho según la plataforma, lo que influye en dónde prefieren los artistas que se escuche su música. TIDAL se sitúa en la parte alta del pago por reproducción; Apple Music, por encima de Spotify y Amazon; y YouTube Music, en la parte baja. Los servicios que lideran en volumen no son los mismos que lideran en remuneración, y esa diferencia es uno de los rasgos económicos que definen el streaming actual.
Lo que la gente dice que quiere
La forma de escuchar sigue evolucionando, pero los motivos para pagar se mantienen. Las tres razones más citadas para contratar una suscripción son el acceso a catálogos completos de más de 100 millones de canciones, poder elegir qué escuchar en cada momento y hacerlo sin anuncios.
El valor económico de esa audiencia muestra un desequilibrio revelador. En Estados Unidos, los usuarios de streaming de pago representan alrededor del 42 % de la población, pero generan el 76 % de todo el gasto en música del país, incluidos formatos físicos, conciertos y merchandising. Los superfans importan más que nunca: cerca del 20 % de los oyentes estadounidenses encaja en esta categoría, y tanto su gasto como su propensión a comprar son muy superiores. El K-pop destaca especialmente por convertir oyentes en superfans. El tiempo de escucha también sigue aumentando, en consonancia con el papel central que ha adquirido la música en el bienestar mental y físico.
Tendencias por género

Taylor Swift fue la artista con mayores ventas mundiales de 2025, su cuarto año consecutivo en lo más alto, con The Life of a Showgirl liderando el consumo de álbumes y las ventas de vinilos. La canción más reproducida del mundo fue «Die with a Smile», de Lady Gaga y Bruno Mars.
Lo más revelador, sin embargo, es el movimiento entre géneros. Los que más crecieron en cuota del streaming bajo demanda en Estados Unidos fueron el rock, la música cristiana y góspel, y la música latina. Las reproducciones de música cristiana y góspel aumentaron un notable 18,5 %; el rock creció un 6,4 %, impulsado por el descubrimiento a través de vídeos breves; y la música latina siguió avanzando con fuerza gracias a que México y Brasil adoptaron las suscripciones de pago más deprisa que ningún otro mercado. Puedes seguir estos cambios mientras ocurren en SongsBrew, sin esperar al balance anual.
Integración de productos físicos en las plataformas digitales
Spotify y Qobuz ofrecen actualmente algunas de las integraciones más completas de productos físicos, desde merchandising, vinilos y CD hasta entradas para conciertos. Los fans pueden comprar y escuchar en el mismo lugar, y la ubicación desempeña un papel importante en la venta de entradas. Spotify utiliza datos geográficos para mostrar conciertos cercanos y los combina con los hábitos de escucha para personalizar las recomendaciones.
Integrar productos físicos en la aplicación facilita comprar durante toda la experiencia. La distancia entre escuchar una canción por primera vez y poder comprar una entrada, un disco o merchandising se reduce casi a cero, y esta integración empieza a extenderse también a los pódcasts y los audiolibros.
El contexto por encima del contenido
Los algoritmos de descubrimiento son cada vez más precisos, y buena parte de esa mejora consiste en entender cómo encaja la música en la vida cotidiana: cuándo se cambia de género y qué actividad acompaña a cada cambio. Las plataformas avanzan hacia recomendaciones contextuales pensadas para los trayectos matutinos, las sesiones de estudio y los entrenamientos, a las que se suman listas basadas en el estado de ánimo.
Estas recomendaciones se nutren de varios conjuntos de datos:
- Perfil demográfico y de geolocalización
- Patrones temporales
- Preferencias de popularidad y diversidad
- Preferencias de género, estado de ánimo, estilo y época
- Canciones y álbumes guardados, y artistas seguidos
- Canciones y artistas más escuchados y favoritos
Al combinarse con el análisis del audio —la energía, el ritmo bailable, la letra y la carga emocional de una canción—, estos datos permiten la personalización que el público ya espera:
- Búsqueda y exploración personalizadas
- Sugerencias de listas y listas mejoradas
- Radios de artistas y canciones, y reproducción automática
- Listas editoriales personalizadas
- Listas especiales personalizadas (Time Capsule, On Repeat, Repeat Rewind)
- Mezclas por artista, década, estado de ánimo y género
- Daily Mixes
- Discover Weekly y Release Radar
Suelen recibir nombres acordes con las tendencias, como «canciones tristes y tranquilas para el fin de semana» o «música para el café del domingo por la mañana». Estos mismos datos de comportamiento y audio son los que permiten detectar un despegue de forma temprana, interpretando los patrones de escucha antes de que se traduzcan en una posición en las listas de éxitos.
Claves para 2026
- El streaming es más grande que nunca. La música grabada generó 31.700 millones de dólares en todo el mundo en 2025, su undécimo año consecutivo de crecimiento, con 5,1 billones de reproducciones a escala mundial.
- Casi mil millones de suscriptores. Hay 921,6 millones de suscriptores de pago en el mundo, un 10,1 % más, con el sur global impulsando la mayor parte del crecimiento.
- Líderes del mercado. Spotify encabeza el mercado con alrededor del 31,4 % de los suscriptores, pero YouTube Music es quien más rápido crece y se acerca a Apple y Tencent.
- El ruido de fondo es el verdadero desafío. 253 millones de canciones, un 88 % con 1.000 reproducciones o menos y 106.000 nuevas incorporaciones al día. La clave es conseguir que la música se descubra, más allá de distribuirla.
- TikTok transformó el descubrimiento. Los vídeos de diez segundos siguen teniendo poder para lanzar carreras, incluso tras el cierre del servicio independiente TikTok Music.
- La alta resolución se convierte en un requisito básico. El audio sin pérdida, Dolby Atmos y FLAC de alta resolución están pasando de ser extras prémium a prestaciones que el público da por hechas.
- La IA es oportunidad y amenaza. Surgen proyectos musicales con IA que logran abrirse paso, mientras decenas de miles de canciones generadas por IA cada día y el aumento del fraude obligan a las plataformas a reaccionar.
- La remuneración de los artistas está cambiando. Los modelos de regalías centrados en el artista premian la escucha activa, aunque los pagos por reproducción siguen variando mucho entre plataformas.
- Integración de productos físicos y experiencias. El merchandising, los vinilos, las entradas y las acciones dentro de videojuegos ya son esenciales para que los artistas conviertan la atención en ingresos.
El panorama evoluciona rápidamente, impulsado por la tecnología, los cambios de hábitos y los nuevos modelos de negocio. Las plataformas y los artistas que prosperen serán quienes más se apoyen en los datos, en particular los más tempranos y con mayor capacidad para anticipar tendencias. Los informes de fin de año te dicen quién ya ha triunfado. Herramientas como SongsBrew y Music24 existen para mostrarte lo que viene después.
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